La economía circular: una idea nueva, renovada
La definición de economía circular es sencilla, pero la transición hacia este nuevo modelo sigue siendo un reto. Los consumidores y los líderes empresariales se han acostumbrado a un ciclo de vida de los productos lineal y derrochador. Los fabricantes producen bienes, los envían a los puntos de venta y la gente compra los artículos que considera que ofrecen el mayor valor. Pero, ¿qué ocurre después? La mayoría de la gente desecha los productos viejos o rotos sin pensárselo dos veces. Sin embargo, una economía circular rompe el ciclo del despilfarro, ofreciendo una alternativa al sistema actual y una forma de luchar contra el cambio climático.
La economía circular: una nueva perspectiva
Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, una economía circular «mantiene los materiales, los productos y los servicios en circulación durante el mayor tiempo posible». El ciclo de vida típico de un producto implica fabricar artículos nuevos a partir de materias primas, a veces recursos naturales, pero se presta poca atención a la sostenibilidad. Si hay que elegir entre ahorrar dinero en la producción o operar de forma sostenible, la mayoría opta por la vía más fácil.
La economía circular adopta una perspectiva diferente. Se realiza un esfuerzo concertado para eliminar los residuos a un nivel fundamental y sistémico. Los productos fabricados en la actual estructura económica lineal no se devolverán al fabricante para ser reciclados.
En un modelo de economía circular, así sería. El fabricante puede reparar, reproducir o reciclar productos utilizando piezas refabricadas, creando así un ciclo de retorno que fomenta la reducción de residuos y funciona con menos desperdicio, además de reducir los costes de fabricación. El concepto más importante es ser lo más eficiente posible sin dejar de lado la sostenibilidad, lo que incluye (si es posible) el uso de energías renovables.
Economía circular: materiales recuperados y reciclados
La economía circular no es un marco teórico, ya que existen ejemplos en el mundo real. La diferencia radica en que la economía mundial aún no ha dado el salto a un nuevo modelo. Aun así, las empresas siguen demostrando cómo lograrlo y hacer frente al cambio climático.
Cadena de suministro
Muchas empresas internacionales de sectores orientados al consumidor, como el automovilístico o el electrónico, están implantando programas de logística inversa de ciclo cerrado para lograr ahorros en sus procesos de fabricación. Estas empresas han puesto en marcha un sistema de «logística inversa» en colaboración con socios y proveedores. Estas organizaciones recogen y reensamblan componentes en desuso y los revenden a través de su cadena de suministro de logística inversa. El resultado es una mayor eficiencia, ya que las piezas reacondicionadas cuestan significativamente menos que los componentes nuevos. Esos ahorros se trasladan a los consumidores, lo que beneficia a todas las partes. Estas industrias han renovado cientos de miles de piezas y componentes que cumplen especificaciones similares a las de los componentes nuevos.
Palés de madera
Las empresas del sector de los palés de madera han adoptado sistemas similares, en los que los productos nuevos se reciclan y se vuelven a fabricar a partir de palés ya existentes. La economía circular en este sector ha dado lugar a empresas que recuperan la madera procedente de palés usados y otros residuos de madera, y la reutilizan para crear productos viables a lo largo de todo su ciclo de vida y más allá. Los palés reciclados tienen la misma funcionalidad a pesar de ser reutilizados en la cadena de suministro más de una vez. Si se generan subproductos de desecho, estos se aprovechan de otras formas, como el uso de los restos de madera para abono o incluso para pellets de madera. De esta manera, cada gramo de madera reciclada tiene un propósito y se reduce el número de árboles necesarios para satisfacer la demanda.
¿Por qué es importante?
«Reducir, reutilizar y reciclar» parecen apuntar a un nivel de responsabilidad personal como punto de partida, y eso es estupendo. Sin embargo, el modelo de economía circular ofrece un camino diferente hacia el futuro. Permite a las empresas y a los consumidores participar en un sistema económico saludable que protege el medio ambiente y combate el cambio climático. La idea de que la economía circular conlleva costes innecesarios es errónea, ya que los ejemplos del mundo real demuestran que es posible. El siguiente paso es la implantación generalizada de los principios de la economía circular, y ahí es donde se encuentra hoy la economía mundial. Hay una elección clara entre seguir haciendo negocios como siempre o avanzar hacia un sistema sostenible.









