Salud forestal y hongos
Salud forestal y hongos
Los hongos están por todas partes. Se calcula que hay al menos 5,1 millones de especies diferentes de hongos en el mundo. Una de las razones por las que los árboles llegan a ser tan grandes es que ciertos tipos de hongos les aportan bajo tierra nutrientes esenciales a los que, de otro modo, no tendrían acceso.
Estos nutrientes ayudan a los árboles a crecer, lo que les permite capturar carbono de la atmósfera durante su fase de crecimiento.
Los bosques necesitan hongos
En los bosques, ciertos tipos de hongos desempeñan un papel muy interesante. El investigador y micólogo Adnan Uzunovic señala:
«Los hongos son muy importantes para la naturaleza y los bosques, ya que actúan como recicladores naturales y muchos hongos de descomposición desempeñan una función muy importante. Los numerosos hongos presentes en los bosques desempeñan diversas funciones en el ecosistema forestal. Además de los que actúan como recicladores, algunos son hongos micorrízicos que establecen relaciones simbióticas con las plantas, proporcionando los nutrientes necesarios a los árboles. Una pequeña minoría de hongos son patógenos de las plantas que pueden matar árboles vivos o afectar a las hojas y agujas, o provocar cancros en los tallos y ramitas, o causar pudrición de las raíces».
Cuando algo muere en el bosque, los hongos de descomposición contribuyen a que esos subproductos puedan ser aprovechados por otras formas de vida del bosque. En otras palabras, ayudan a que nada se desperdicie. Los hongos micorrízicos, por su parte, ayudan a las plantas del bosque a absorber agua y nutrientes. A cambio, la planta proporciona al hongo los hidratos de carbono que ha generado mediante la fotosíntesis. Se trata de una relación simbiótica, ya que el hongo y la planta se ayudan mutuamente a sobrevivir.
Recursos para el comercio de árboles
En 1997, Suzanne Simard, de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, descubrió una de las primeras pruebas de que los hongos micorrízicos son capaces de transferir carbono entre un abeto de Douglas y un abedul de papel. Más tarde se descubrió que también facilitan el intercambio de nitrógeno y fósforo entre las plantas y que, cuando este tipo de hongos se asocian con un árbol, el sistema inmunológico de este se refuerza, lo que le permite defenderse mejor de amenazas más dañinas, como las de los insectos o los escarabajos.











