Las empresas emergentes del sector de la moda utilizan alternativas al algodón a base de madera
Las empresas emergentes del sector de la moda utilizan alternativas al algodón a base de madera
Desde hace ya muchos años, el algodón se ha promocionado como el tejido por excelencia para la fabricación de todo tipo de prendas, gracias a su composición natural y transpirable y a la agradable sensación que proporciona al contacto con la piel. Sin embargo, según Waterfootprint.org, el cultivo del algodón es el que más agua consume en toda la cadena de suministro de la industria textil. En el caso de la fabricación de una sola camiseta, un estudio de National Geographic calcula que se necesitan 2.700 litros de agua, desde el principio hasta el final del proceso.
Además, se necesitan literalmente hectáreas y hectáreas de terreno para cultivar una cantidad significativa de algodón, y el cultivo de estas plantas requiere un gran consumo de agua. Por ello, resulta bastante evidente que hace tiempo que se necesita un nuevo rumbo en el mundo de la moda, y parece que ese nuevo rumbo ha llegado, en forma de alternativas a base de madera para la fabricación de prendas de vestir.
Ropa alternativa fabricada a partir de madera
La empresa austriaca Lenzing AG lleva varios años desarrollando prendas respetuosas con el medio ambiente, mediante la transformación de la pulpa del eucalipto en una fibra que imita la transpirabilidad del algodón, pero que además es mucho más suave al tacto y mucho menos propensa a arrugarse. En el año 2000, Lenzing recibió un prestigioso galardón de la Comisión Europea por sus contribuciones innovadoras a la conservación del medio ambiente mediante la creación de alternativas de ropa a base de madera.
Este tejido derivado de la madera se conoce como Tencel, y cada año son más las empresas de moda de todo el mundo que lo adoptan. Dado que todo el proceso de producción del Tencel tiene un impacto mucho menor en el medio ambiente, se ha convertido en uno de los nuevos tejidos más populares, especialmente entre quienes se sienten responsables de la conservación del medio ambiente a escala mundial.
También están apareciendo otros productos creativos y respetuosos con el medio ambiente, que contribuyen a esta nueva orientación de la industria de la moda. Una joven de 17 años llamada Sian Healy se clasificó recientemente como finalista en el concurso de Miss Inglaterra luciendo un vestido confeccionado para ella por Pooling Partners y fabricado íntegramente con tarimas de madera usadas. Aunque este tipo de vestido de uso específico puede no ser económicamente viable para la producción en masa, al menos pone de manifiesto las posibilidades de utilizar materiales a base de madera como alternativa a los tradicionales que se emplean habitualmente en la confección de ropa.
Más allá de Tencel
En Culver City, California, otra empresa emergente llamada MeUndies ha desarrollado una línea de moda de ropa interior para hombre y mujer, fabricada íntegramente con fibra de pulpa de madera, que tiene la atractiva propiedad de absorber la humedad del cuerpo. Denominada MicroModal, utiliza madera de haya en lugar de las fibras de eucalipto de Tencel, y está despertando un gran interés por su comodidad y sus características sostenibles. Además, otra diseñadora de moda afincada en Londres, Alice Asquith, ha lanzado una línea de toallas que lleva su nombre, fabricadas con fibras de bambú y que presentan una suavidad, durabilidad y capacidad de absorción muy superiores a las de las toallas de algodón tradicionales.
En todo el mundo están surgiendo otras empresas emergentes que aprovechan algunas de las maravillosas propiedades que ofrecen los tejidos a base de madera, mucho más respetuosos con el medio ambiente que algunos materiales existentes. Mientras que cultivos como el algodón se producen con el fin de fabricar ropa, los tejidos a base de madera utilizan subproductos de la madera como ingrediente principal. Al desarrollar usos eficaces para estas partes del bosque que normalmente se desperdiciarían, los fabricantes de ropa están contribuyendo a garantizar que se aproveche cada parte del árbol cuando se tala.











