Cómo funciona la cogeneración
Cómo funciona la cogeneración
La cogeneración es una forma eficiente de generar electricidad. El método convencional consiste en quemar un combustible fósil en un enorme horno para liberar energía térmica, que luego se utiliza para hervir agua y generar vapor. Ese vapor acciona una turbina que impulsa un generador, y es este generador el que realmente produce la electricidad. Sin embargo, el agua utilizada para generar vapor e impulsar las turbinas debe enfriarse antes de ser liberada a la atmósfera, lo que supone un enorme desperdicio.
En la cogeneración, el mayor ahorro energético se consigue al aprovechar el vapor caliente una vez que ha impulsado las turbinas. Desde allí, se canaliza a lugares donde puede reutilizarse para impulsar turbinas. También conocida como CHP (cogeneración de calor y electricidad), la cogeneración aprovecha el agua caliente que normalmente se desperdicia y la suministra a empresas y hogares locales como fuente de calor. Cuando se instalan centrales de cogeneración en lugar de las convencionales, estas utilizan diferentes motores térmicos para producir el vapor que impulsa las turbinas, lo que las hace aún más eficientes y permite capturar la máxima cantidad de energía.
Cómo se utiliza la biomasa forestal en la cogeneración
Una central de cogeneración suele consistir en una instalación con un sistema energético integrado que cuenta con tres componentes principales: una unidad que recibe la biomasa y la materia prima para su preparación, un componente para convertir la biomasa en vapor destinado a la generación de energía, y el componente para convertir el vapor en energía eléctrica.
Los materiales utilizados como materia prima en todo el proceso son, por lo general, residuos orgánicos procedentes de la producción forestal, junto con subproductos alimentarios y de fibra. Entre estos materiales se pueden incluir tallos de maíz, paja de trigo, cáscara de arroz, serrín, residuos forestales y residuos de aserraderos. Se consideran materias primas aquellos bosques y pastos cultivados específicamente para la producción de energía, como el pasto varilla, los álamos híbridos y los sauces híbridos. Para que todo el proceso sea económicamente viable, las fuentes de biomasa deben ser relativamente baratas de cosechar, transportar y almacenar antes de su conversión en energía eléctrica.
El uso de la biomasa forestal como fuente de combustible resulta muy atractivo, ya que permite aprovechar materiales que, de otro modo, se desperdiciarían en los bosques e impedirían el crecimiento de nuevas plantas. En muchos casos, uno de los mayores gastos en los que incurren anualmente las organizaciones de gestión forestal es la retirada de dicha biomasa forestal, como medio para reducir el número de incendios forestales, así como la gravedad de los mismos una vez que se producen. Dar un uso productivo a esa biomasa supone un doble ahorro: ayuda a limitar el desorden forestal y los incendios que podrían derivarse de él, y puede utilizarse para generar electricidad.
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